martes, 29 de septiembre de 2015

La verdadera meditación

En la verdadera meditación no hay nada especial en lo que enfocar la atención, es más bien un desenfocar la atención, de manera que abarque el amplio momento presente, incluido el propio cuerpo y la sensación mental del ego y, sobre todo, la experiencia de percibirse como sujeto o campo en el que todo aparece y desaparece.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Mirar con los ojos del alma

Lo que se va aprendiendo en el proceso de despertar, es a mirar con los ojos de la mente transparente, podriamos decir con los ojos del alma, lo que está ocurriendo en el momento presente, a diferencia de lo que hace la mente egoica, la cual tiende a mirar lo que está ocurriendo a través de los temores y pensamientos formados por memorias o recuerdos del pasado, o por los pensamientos de expectativas de lo que se desea o se teme que ocurra.

jueves, 24 de septiembre de 2015

El miedo se combate exponiéndose uno a él.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Círculo vicioso y círculo virtuoso

Un ejemplo de círculo vicioso sería la reacción de culpabilidad por sentirse mal, con miedo, dolorido o con falta de energía. La aceptación de estos estados daría lugar a un círculo virtuoso.

martes, 22 de septiembre de 2015

La periódica pequeña crucifixión

En los periodos de miedo, impotencia y autodestrucción, paciencia, y no olvidar que está esperando su turno el amor.

sábado, 19 de septiembre de 2015

No somos lo que vemos en el espejo

El pensamiento es una herramienta maravillosa, pero nos condenamos cuando lo convertimos en el espejo en el que nos miramos. Lo mismo que un espejo es muy útil, pero una trampa cuando acabamos creyendo que somos lo que vemos en él.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Ser digno de ser amado

Todo el movimiento de la memoria es un gran espejo. El pasado es el espejo en el que se mira la persona. La clave está en dirigir la atención más allá del espejo, de todo tipo de espejo. Ensanchar el foco de atención e incluir el momento presente. El dolor en el pecho le ata al individuo al pasado, a la memoria; es la vida del ego. La naturaleza misma del cambio, a lo largo de la vida, provoca una frustración porque a uno no le gusta que lo bueno se termine y piensa que lo malo no debería de haber ocurrido nunca. Todo este proceso "confirma o demuestra" a muchos su deficiencia o carencia de capacidad. Esto es lo que lleva al dolor, a la tristeza y a las dudas sobre la propia adecuación y falta de seguridad de ser digno de ser amado.

jueves, 10 de septiembre de 2015

El arma más poderosa del ego

El miedo... a su muerte. El miedo a la soledad, porque si se renuncia a los apoyos habituales del ego, el ego no puede menos que sentir pavor ante la soledad, pero sería una soledad del ego, no del yo real. Esto es equivalente al miedo de su muerte, la muerte del yo neurótico, que es lo que en realidad se convierte el ego.
Por cierto una señal de que recientemente ha estado uno avanzando es el casi continuo contacto en que ha estado con el cuerpo interior y la respiración.

Esta última actividad es la mayor garantia de que uno está instalado en el yo como experiencia en vez de en el yo como objeto, formado este último por la mente egoica con sus pensamientos y sentimientos.

El gran avance de la Psicología Occidental en las últimas décadas ha sido el descubrimiento del yo como experiencia (En general, sólo el yo como objeto ha sido motivo de investigación y de ahi que no entendiera lo que se ha llamado misticismo)

Barry Wolf llamó la atención sobre la diferencia entre el yo como objeto y el yo como experiencia.

El fortalecimiento del Yo como experiencia es notablemente más importante y transcendental que las modificaciones en la estructura del Yo como objeto.

Casi tan importante como el fortalecimiento del yo como experiencia es el reconocimiento del yo como objeto o ego cuando éste se hace fuerte. Se puede reconocer por un aumento del dolor, miedo, ira y la tendencia a tomar las cosas personalmente o a quejarse o rechazar; también le podemos percibir cuando hay una tendencia a sentirse una víctima o inadecuado.

El miedo será el arma más poderosa del ego y percibirlo y aceptarlo es lo que le derrota.

En lo más esencial, tal vez la percepción del ego sea una experiencia no verbal, tal y como lo es también la percepción del yo como experiencia. La cuestión ahora es darse cuenta de aquellas operaciones mentales que alimentan al ego, como las quejas, el victimismo etc. En todo caso, si el ego se ve contra la espada y la pared, intentará sembrar el miedo, su más poderosa arma. Miedo ante la crítica o rechazo de los demás, fallos, deficiencias, equivocaciones etc, en definitiva ante su destrucción.
Cuando uno no puede encontrar la satisfacción a través de los demás, la tiene que hallar en uno mismo. Gracias a Dios hay dos yoes, uno el público, el que depende de los demás, es decir, el ego y el otro íntimo, la experiencia directa de uno mismo, de lo cual nadie te puede dar cuenta, excepto tú mismo.
El ego se puede experimentar como un bucle "zona emocional"-pensamiento. Sería una parte del yo como experiencia en el cual sería conveniente que se disolviera. Normalmente este proceso, cuando se lleva a cabo, se hace con una gran resistencia por parte del ego. El ego es como una reactividad emocional a algo que no queremos aceptar por miedo, es un "NO".

lunes, 7 de septiembre de 2015

La segunda oportunidad


A veces las cosas no son como nos hubieran gustado. A veces ocurren acontecimientos o interacciones que nos hubiera gustado que hubieran sido de otra manera.

Cuando ocurre esto te daja un ánimo de rebeldia ante lo acontecido. Uno siente que hay un culpable o causa de su sufrimiento o, dicho de otra forma, le sirve de alimento para su ego, el cual juzga lo que ha pasado como injusto, y los comportamientos de los demás como estúpidos.

Este "No" a lo que ha ocurrido, o a lo que pensamos que ha ocurrido, fortalece un ego, el cual, a su vez, tiene que pagar un precio. El precio del dolor.

Las experiencias o pensamientos que no aceptamos se convierten en dolor; de esta manera, tenemos una segunda oportunidad de adaptación, a lo que percibimos como una realidad inaceptable, aceptando dicho dolor.

sábado, 5 de septiembre de 2015

La experiencia del ego

El ego es una contracción ante la ilimitada apertura del yo como experiencia, tratando de ese modo de establecer alguna medida de seguridad y control. El ego es miedo, es querer algo que no tenemos en este momento, es decir, una resistencia al presente, a lo que está ocurriendo aqui y ahora. El ego es además una herida que aparece por todo aquello que no admitimos en nuestro pasado, y esa no admisión se paga con dolor. El ego es la rabia porque las cosas no son como deberian ser de acuerdo a nuestro gusto. Es el miedo al abandono.

El ego se suele percibir directamente como un centro de tensión o contracción corporal compacto, firme y opaco y esto en relación con un yo-pensamiento que no podemos vivenciar directamente en su totalidad; de forma que la mayor parte de la idea, imagen y concepto que tenemos de nosotros mismos es inconsciente a nuestra experiencia directa.

Podemos deducir de forma indirecta la actividad del ego, porque desde ahí se perciben los acontecimientos de forma egocéntrica, personalizando en exceso o a través de quejas o acusaciones que lo fortalecen y separan del mundo, en definitiva, lo podemos deducir a través de una incesante cháchara interior. Las cosas se ven de manera distinta desde el yo como experiencia que desde el yo como objeto o ego. Podríamos decir que existe una mente egóica y una mente libre, las cuales se hallan en conflicto, un conflicto del tipo en que lo están las dos riendas que tiran de un caballo.

El abandono de la mente egóica dando paso a la mente libre, con una nueva forma de percibir el mundo, sería a lo que se ha llamado iluminación o despertar.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

¿Hay algo que se pueda hacer para despertar?


Para ensanchar el espíritu es bueno optar por la presencia y aceptar el momento presente. No obstante, para optar por la presencia y aceptar el momento presente hay que darse cuenta de la verdad que encierra su práctica, lo cual hace posible una alerta relajada. La quietud se produce con naturalidad al rendirse uno al momento presente.

¿Práctica o comprensión? ¿la comprensión da la práctica? o ¿la práctica lleva a la comprensión?

¿Y la función del sufrimiento en todo este proceso?

¿Hay una habilidad específica y personal en la capacidad para percibir al ser o "yo como experiencia"? La percepción del ser es una experiencia no verbal, por tanto puede haber algo en ti mismo que SABE inconscientemente.

¿O es solo la presencia de un ego inmenso la que te ciega a la verdad? (al menos esto sería cierto, en todo caso, temporalmente)

El hartazgo, tras una intensa práctica, también puede frenarla, aunque haya una previa comprension de la verdad.

Al final, la comprensión de la verdad, más el sufrimiento, te pueden llevar de nuevo a la práctica.

El secreto para alcanzar la paz interior es la aceptación del momento presente, pero para esto es necesario ejercitar el espacio interior que lo hará posible, es decir, la identificación con el "yo como experiencia". 

Para conseguir esto último, aparte de practicar la presencia, se pueden hacer ejercicios muy efectivos, como los ejercicios ante el espejo, donde se practica la desidentificación con la imagen reflejada y la identificación con el testigo de todas las impresiones del aqui y el ahora, incluida esa imagen del cuerpo que vemos reflejada en el espejo.

Sin embargo, para realizar estos ejercicios con convicción, tal vez se requiera un darse cuenta de su validez y eficacia o una cierta inteligencia espiritual.
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