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jueves, 5 de agosto de 2010

Salieron de su pecho


Salieron de su pecho dos palomas y éstas se perdieron entre las rocas y el rocio.

La mañana encendida de rojo rompió los lamentos de aquella criatura que perdió sus ilusiones. No hubo quien la consolara y quedó enquistada su tristeza en una celda gris, escondida en un mundo de cristales amarillos.

El tiempo se hizo nieve, copos que se van depositando, frio que se estrella contra el fuego y unos brazos de algodón, el jilguero canta los recuerdos derretidos y la noche recoge su cosecha, haciendo para sí aquello que nunca se dijo a las estrellas ni a la luna.

Dos cuchillos en el cielo se convirtieron en palomas que regresaron a su pecho.


Carlos Ignacio

domingo, 25 de julio de 2010

La sabiduria del anacoreta






Había una vez un anacoreta que se hallaba con un joven discípulo en mitad del desierto.

Al de un tiempo el joven se empezó a poner nervioso. Se hallaba inquieto.

El anacoreta le miraba y esperó al anochecer para preguntarle.

¿ Qué te pasa, querido discípulo ?

Y el joven le respondió "No sé...llevamos aquí ya bastante tiempo y no conseguimos nada, no llegamos a ninguna parte. Me parece que estamos perdiendo el tiempo. Aquí no lograremos nada"

El anacoreta le respondió, tras un silencio: "bueno..., ya sospechaba que era eso lo que te estaba preocupando. Es normal, pero te diré una cosa que casi nadie sabe. La vida no está en conseguir cosas, riqueza, posición, victorias ni notoriedad. La vida se asemeja más al tiro al arco. Todo el tiempo que emplees en apuntar a la diana no es tiempo perdido, como si empeñas toda tu vida en ello".

Y se dispuso a preparar la sopa para la cena.


Rafael San Andrés

jueves, 22 de julio de 2010

La niña que no era feliz


Alicia era una niña de 10 años que no tenia padres. Le cuidaba su abuela en una casa en las afueras de la ciudad.

Se sentia muy sola. No tenia amigos. Y no es que ella no lo intentara, al revés, siempre buscaba alguna oportunidad para incorporarse a alguna cuadrillita de su barrio.

Una vez lo intentó con un grupo de niños que jugaban en unos soportales, pero se rieron de ella, les parecia feucha, y además vestia como una pobre niña, triste y algo desgarbada.

En otra ocasión se acercó a otros niños que jugaban en el parque, pero éstos le miraron con desconfianza, no le conocian y ni conocian a su abuela. Eran niños de cierto nivel y no querian relacionarse con niños pobres.

Y esto le ocurria siempre que lo intentaba, por una razón o por otra la rechazaban.

Un dia se decidió a ir a hablar con Don Claudio, el párroco del barrio. Queria preguntarle qué podria hacer ella para encontrar a alguien con quien jugar.

El párroco le dijo que habia un sitio en el que se reunian otros niños que también habian sido rechazados. Iban todos con la misma ropa y con un antifaz. Asi todos eran iguales y no habria ningún motivo para sentirse diferente.

Inmediatamente se dispuso a seguir las indicaciones requeridas y se dirigió a ese lugar que Don Claudio le habia indicado.

Se incorporó a la cuadrilla de los marginados, vestida con sus mismas ropas y con su antifaz.

Un anochecer, se encontraban todos los niños enmascarados al rededor del fuego, era la noche de San Juan.

Alicia le preguntó a uno de los niños si era feliz, y le sorprendió escuchar que no lo era. Fue preguntando a otros, y ninguno de ellos era feliz.

Simplemente estaban al rededor de la hoguera.

En ese momento, Alicia se quitó la máscara. Todos los demás niños le miraron sorprendidos, y se empezaron a reir con una mezcla de miedo y nerviosismo.

Uno de los niños se decidió a hacer lo mismo. Y asi fueron sumándose uno tras otro, hasta que todos ellos se quedaron sin máscara.

Se miraban los unos a los otros con emoción, ¡cómo les palpitaba el corazón!

Las risas se oyeron por todo el barrio, y una dulce mezcla de respeto y cariño mutuo les unió a aquellos niños, convirtiendolos, en ese mismo instante, en la cuadrilla más feliz del pueblo.

viernes, 4 de junio de 2010

Un incidente


Estaba yo en la parada del autobús esperando a que llegara éste a las 7:30 con objeto de llegar al trabajo puntual a las 8 como todas las mañanas.

En seguida llegó ella, una morena con gafitas y en minifalda, que siempre cogía el mismo autobús que yo. Siempre se sentaba en el asiento de al lado de donde yo me sentaba, y no sé cómo lo hacia, pero siempre terminaba enseñándome las braguitas a la par que me miraba con aspecto picaruelo.

Ahí llegaba ella, como todos los días.

Me subi al autobús, y como de costumbre se sentó a mi altura en la otra hilera de asientos.

Esta vez decidí hacer algo. Aquella señorita me había estado poniendo nervioso desde hacia ya algunas semanas.

Cogí un billete que tenia a mano y escribí en el..." Me llamo Gerardo, soy de Alcorcón y mi número de teléfono es xxxxxxxxx, espero su llamada". Seguidamente se lo di con una tímida sonrisa.

Esa misma tarde, al llegar a casa, a eso de las 7 de la tarde, encontré en mi contestador un mensaje que decía " Soy Sagrario, le he llamado pero no estaba usted en casa "

Mi corazón empezó a latir como loco, la emoción me embargaba como no lo había hecho nunca. Empecé a temblar ¡ qué nervios ! encendí un cigarro detrás de otro, creía que me ahogaba y decidí relajarme.

Me senté en el sillón de la sala de estar y traté de no pensar en nada...¡ imposible, mi corazón no dejaba de latir a toda velocidad !

Sabia que me volvería a llamar, lo presentía. No podía quitarme de la cabeza sus braguitas y aquellas piernas.....¡ Dios, qué pedazo de estrés !

Al de unos 25 minutos sonó el teléfono.....ringgg, ringggg, ringggg

Me levanté como un resorte del sillón y me precipité hacia el teléfono, tropezándome con una pequeña cómoda que estaba entre el sillón y el teléfono, ¡ menudo hostión !

Da igual, no me importó, cogí el teléfono temblando y pregunte...¿ Quién es ?

" Soy yo, Sagrario, la hermana de Sara que mañana no puede ir a hacerle la casa, ¿ le viene bien que pase yo a las 9 de la mañana en su sustitución ?"


viernes, 19 de febrero de 2010

El olor a hierba...


El olor a hierba mojada en primavera, las noches palpitantes de verano escondidas tras una silueta que corta el aliento.

Una mañana pintada de fresa con bandadas de pájaros que siempre acompañan tu ilusión.

Un reloj a media tarde que acompasa las gotas de lluvia.

La primera mirada perdida de aquel niño que fuimos y quedó enamorado.


Un día en que nos sentimos triunfantes.

Las lágrimas derramadas cada vez que tropezamos con la vida.

Fotos teñidas de la pátina de nuestra infancia.

Los pasos de tu madre, susurrantes en la habitación donde el sueño te abraza una vez más tras una día de emociones y sudor.

Ese adiós...esa esperanza renovada y un renacer
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