jueves, 3 de abril de 2014

El insondable "Yo como agente" como impulsor del cambio


Hacemos cambios, proyectamos y vamos trazando un camino en nuestra vida, pero es el incognoscible "Yo como agente", u organismo cuerpo-mente, quien va realizando todo el proceso.

Creemos que decidimos, pero es el "Yo como agente" que somos quien va decidiendo, incluso antes de ser nosotros mismos conscientes de ello.

El fortalecimiento del "Yo como experiencia" parece liberar o facilitar los procesos naturales del "Yo como agente" y es por eso por lo que  ejercitando nuestra consciencia del presente, o dicho de otra forma, creciendo  en presencia, nos podemos encontrar que nuestra vida va cambiando paulatinamente, siguiendo los designios ya trazados por el "Yo como agente", el cual tiende a actualizar, con el tiempo, todos sus dones y potencialidades.

Somos el proceso de un "Yo como agente" incognoscible, pero ante todo, y junto con esto último, somos un "Yo como experiencia" cada vez que nos hacemos presentes.

De vez en cuando se producen cambios traumáticos e inesperados provenientes de violentos encontronazos con la vida y hasta con nuestro hermoso y adormecido planeta; ya no es posible ignorar que también la Tierra es alguien con quien nos relacionamos y que cambia, a su vez, igual que nosotros.

Ante tanta impermanencia y transitoriedad, hay melodias, que son como una oración, que nos invitan  a la quietud de nuestra propia presencia.
http://www.youtube.com/watch?v=slG9JFZEqQE


10 comentarios:

El Gaucho Santillán dijo...

Me resisto a la idea de ser un expectador.

Creo, mas bien, que soy actor de mis desgracias.

Un abrazo.

Manuel Adlert dijo...

El inconsciente es un misterio, porque sabemos que está ahí, pero si lo desentrañamos dejará de ser incosciente y se convertirá en consciente (creo que me he hecho un lío). Yo trato de llevar las riendas de mi vida, pero como la realidad es cambiante, hay que improvisar continuamente, y hay muchas decisiones que las tomas guiándote de la intuición mas que de la reflexión ... ¿es eso el inconsciente?

Carlos Ignacio dijo...

Sí, Gaucho Santillán, es normal que nos resistamos a algo que tenemos tan enraizado en nuestra mente.

Lo cierto es que los seres humanos nos hemos resistido a cambiar de opinión cuando ésta está muy enraizada en nuestra mente.

Hubo un tiempo en que habia una convicción total de que el sol giraba alrededor de la tierra y fue todo un trauma para muchos el tener que admitir la evidencia de que no era asi.

Los experiementos de Libet y la teoria del teatro de la conciencia de Bernard Baars parecen apoyar mi teoria.

Un abrazo

Carlos Ignacio dijo...

Sabemos algunas cosas sobre cómo funciona el "Yo como sujeto", que por definición es más bien inconsciente, Manuel Adlert.

Sabemos que sigue los principios de la pirámide de motivaciones por necesidades de Abraham Maslow.

No creo que se puedan hacer conscientes los designios o caminos que recorrerá el "Yo como sujeto", aunque sí tenemos la sensación de que nuestra consciencia tiene algo que ver en ello.

Tal vez podria ser una forma de expresión el decir que es nuestra intuición la que nos guia, porque al fin y al cabo, la intuición es una fuente inconsciente del comportamiento.

Un saludo

osane dijo...

Estimado Carlos.
Supongo que a lo largo de nuestra vida tenemos tiempos de todo.
Tiempos en los que los padres nos llevan de su mano y dan molde en cierta medida a nuestro futuro.
Tiempos en los que crecemos y queremos cambiar el mundo y nos parece que solo existe el blanco y el negro.
Tiempos en los que nosotros somos impulsores de nuestras vidas y de vidas ajenas y nos creemos en posesión de la verdad absoluta.
A la larga nos damos cuenta de que nada pero nada está en nuestra mano.
Dimos bases a otros y nos dieron bases a nosotros, pero interactúan tantos factores externos que las riendas se nos caen una y otra vez y en ocasiones hasta nos cansamos de hacer equilibrismo sobre los caballos de nuestro carruaje en un intento vano de recuperar las riendas, con un desgaste de energía a todo nivel que no compensa.
Yo me hallo en un momento en el que mi carro anda solo, los caballos a su libre albedrío y contemplo el paisaje esperando a ver que me depara el destino. He decidido que quiero sorpresas, ya no planifico nada ni espero nada.
Caramba como me levanté hoy! jaja.
Me voy a currar, que tengas un buen día.

Carlos Ignacio dijo...

Gracias por expresar tus impresiones, Osane, explicas bien tus sensciones de estar en control a veces y reconocer que en otras te hallas como un barco a la deriva.

Creo que todo el mundo podria entenderlo.

Podemos tener la sensación de mayor o menor control, pero segun mi tesis, esta sensación cumple más una función tranquilizadora, quue no digo que esté mal, es más,creo que es positiva. Nos ayuda a no abandonarnos y fomenta nuestra autoestima y felicidad personal.

Un abrazo

Gladys dijo...

Hola querido Carlos disculpa por no venir antes tuve problemas con la configuración de mis blog y me tenia muy achacada, pero ya estoy aquí, sabes a mi me asusta eso de pensar que somos unos meros expectantes de nuestras vidas, a veces ciento que se es más feliz cuando ignoras muchas cosas que sabiéndolas, esto me recuerda a mi cambio de niña a mujer yo era tan feliz creyendo todas esas maravillas de la vida como que existía en viejito pascuero, como el príncipe azul, como la magia etc, y cuando me di cuenta que nada de eso era verdad valla desolución.
Bueno amigo no se por que tu escrito me hizo pensar en eso, me encanta leerte por siempre le encuentro mucho significado a tus escritos.
Un gran abrazo que tengas un lindo fin de semana.

Carlos Ignacio dijo...

Como siempre, Gladys, es un placer leer tus impresiones tras la lectura de mis entradas.

A veces, para seguir avanzando, nos tropezamos con decepciones, las cuales son una oportunidad para crecer.

Un abrazo muy fuerte para ti también y que te vaya todo, muy muy bien.

Antoniatenea dijo...

Yo siempre he tenido claro que no me manejo conscientemente ...que al final, un tanto por ciento enorme de mí lo dirige mis incons ciente..mis emociones..mi instinto y no mi "yo" consciente..pero, no sé , últimamente incluso me gusta dejarme llevar un poco y observar que lo que tenía programado para mi vida se lo lleva el río y lo que mi inconsciente no me dirige tan mal en muchas ocasiones... Cuando era más joven tenía prohibidas demasiadas veces a mi pobre inconciente ...ingénuamente creía que lo podía dominar.

Un beso!

Carlos Ignacio dijo...

"Cuando era más joven tenía prohibidas demasiadas veces a mi pobre inconciente ...ingénuamente creía que lo podía dominar."

Es muy interesante el final de tu respuesta, Antoniatenea; realmente nuestro primer destino está muy condicionado por nuestro ambiente familiar.

Es como si lo que llamo "Yo como sujeto" estuviera, de alguna manera, en manos de nuestros padres principalmente, o sea, fuera de uno mismo; como que uno mismo tuviera fuera de así parte de su yo, su "Yo como sujeto" en este caso. Podemos llegar a sentir deseos que proceden del exterior, de nuestros padres.

También el "Yo como objeto" depende en gran parte de otros. Por ejemplo el cómo nos ven los demás influye en él, sobre todo en la infancia.

Lo que nunca nadie nos ha podido arrebatar, ni por un instante, es...la consciencia del presente, la vivencia inmediata ¡el "Yo como experiencia"!

Besos

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