lunes, 1 de marzo de 2010

Mente y espíritu



Lo que se abre al otro es nuestra mente. El Espíritu, completamente pasivo, es aquella parte de nosotros, testigo de nuestras acciones e interacciones. Es esa parte de nosotros que tiene que aguantar como actuamos e interactuamos, la que no está conforme con nada más que con lo perfecto, con Dios.

6 comentarios:

Anónimo dijo...
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Carlos Ignacio dijo...

Ese es un aspecto muy importante del Espíritu. Me parece muy acertada esa observación.

La mente es materia tensionada por los conflictos internos, tal y como se ha explicado en otra entrada.

Llegar a descansar en el Espíritu es todo un camino, un esfuerzo y disciplina que se va aprendiendo con el tiempo.

Un beso

CORAZÓN VERDE dijo...

Llegar a descansar en el espíritu no es fácil pero vale la pena intentarlo y conseguirlo

Carlos Ignacio dijo...

Exacto, Corazón Verde, es lo que más vale la pena.

Ni el éxito, ni la victoria, ni las posesiones se le pueden comparar.

La vida es más bien un apuntar hacia eso...

osane dijo...

No creo que se pueda descansar en el espíritu con continuidad, para eso deberíamos ser perfectos.
Seguramente que podemos tener esa sensación a veces pero no constantemente.
Un beso

Carlos Ignacio dijo...

Claro, Osane, haremos lo que podamos como humanos que somos.

Besos

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