miércoles, 18 de mayo de 2016

El sentido del yo, psicoterapia y meditación


El yo imaginario es el sentido del yo puesto en un personaje imaginario que se presenta en la ensoñación diurna.

El yo como defensa es el sentido del yo puesto en el "no", en la reacción de rechazo, en la aversión, en la condena...es un puño cerrado en contraposición a la mano abierta. Es el sentido del yo puesto en la sensación de control, de superioridad, de poder...El "no" es necesario a veces para la supervivencia, pero la identificación con él da lugar a lo que podemos denominar un fortalecimiento del ego.

El yo social es el sentido del yo puesto en el personaje que te vincula a los demás, uno asume la responsabilidad de su rol ante los demás y sus emociones básicas son el miedo y el deseo en relación a la defensa de su autoimagen.

El yo imaginario, el yo como defensa y el yo social formarían lo que hasta aquí hemos denominado "yo como objeto" o ego.

El "yo como experiencia" es el sentido del yo puesto en el testigo, en la consciencia.


La psicoterapia tiene como objetivo mejorar el "yo social"; vía regia para mejorar la autoconfianza y la autoestima.

Para Karen Horney el yo verdadero es el despligue de las propias potencialidades realizadas a través del yo social, lo que el psicoanálisis de hoy en día denomina "la construcción de la subjetividad".

La meditación te conecta con el "yo como experiencia". En la meditación la atención se repliega sobre sí misma. El objetivo no es hacer algo, sino estar despierto, es decir, estar atento a la consciencia misma.

Una actitud meditativa te ayuda a comprender que las emociones se van regulando a través del inconsciente por motivos normalmente desconocidos y te lleva a aceptar los reajustes dejándolos fluir sin resistencia ni análisis; esa es la clave.

Las informaciones de lo que está pasando se podrían recibir, ocasionalmente, por flashes intuitivos, no tanto a través de pensamiento analítico.


Celtic Woman - Jesu Joy of Man's Desiring
https://www.youtube.com/watch?v=iPeVIuRjUi4

2 comentarios:

Rafael San Andres Renedo dijo...

He ampliado un poco cierto párrafo de la entrada con objeto de que se pueda entender mejor el concepto de ego. Un concepto un poco confuso tal y como se suele presentar en los ambientes interesados en la espiritualidad. Se suele fusionar el concepto de ego, el cual haría referencia a algo puramente defensivo, con el concepto de yo social, el cual es algo necesario para la vida en sociedad.


Efectivamente es posible tener un yo social más o menos abierto y espontáneo, dependiendo del grado de ego presente, es decir, dependiendo del grado de autodefensa y severidad en la autocrítica.


Lo que creo que va a ser más difícil es transmitir lo que quiero indicar con la palabra “yo como experiencia”, el cual no hace referencia a ninguna imagen ni concepto, está más allá del lenguaje.


El "yo como experiencia"es la identificación con la capacidad misma de experienciar, no es nada de lo experienciado, ni externo ni interno, es el contenedor de toda experiencia, es la presencia ante cualquier fenómeno, externo o interno, que se presente, es el espacio por el que transcurren todo tipo de percepciones, pensamientos y emociones, siempre pasajeras y más bien fugaces.


No se puede decir mucho más con el lenguaje, el cual es siempre muy limitado y contradictorio. Es una experiencia no verbal, una percepción.

Camy dijo...

Muy interesante tu post y además, mejor entendible con tus palabras siguientes.
Estoy de acuerdo contigo sobre la importancia de la meditación.
Saludos.

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