jueves, 30 de octubre de 2014

Trampas de principiante


Una trampa típica del principiante sería el negar la situación de vida, exigirse a sí mismo el no penasr en ella para nada, y pretender que con el momento presente ya se estaría en el paraiso y que no sería necesario nada más. Tal vez la mayor trampa consistiría en creer que esto es posible y obsesionarse con ello. Permitirse descansar de "intentarlo", es también parte del proceso.

En esta fase aún no se tiene claro que uno no puede dormirse en los laureles. Todo va cambiando, es mutable y no hay un fundamento sólido en ningún momento. Tanto las circunstancias externas como los estados mentales se suceden unos a otros constantemente. Nunca podemos decir "ya he llegado". El camino incierto es lo cierto.

No pueden dejar de molestarnos, en bastantes ocasiones, el mundo exterior o los recuerdos, o más bien, la interpretación que hacemos de todo ello, los condicionamientos mentales.

La clave está en permitirse, de vez en cuando, no rellenar el presente con ninguna actividad externa ni actividad interna mental, poniéndose uno, cada vez más, en contacto directo con la vida misma.

Algunos de los más importantes y persistentes enemigos de la práctica de la presencia, o mindfulness, podrían ser:

-El rechazo de las las tres marcas de la existencia (impermanencia, ausencia de identidad del yo y sufrimiento)

-El condicionamiento del pasado, con sus recuerdos y reacciones emocionales, como los sentimientos de culpa, por ejemplo.

-La regresión psicológica.

- La falta de fe, o más bien, el olvido de los efectos de la práctica de la presencia o consciencia espaciosa del presente, el cual nos acercaría a la consciencia pura y la libertad.

En resumen, el rechazo de lo que es, la inercia mental y el olvido.


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