lunes, 24 de marzo de 2014

Miedo

Tenemos que admitirlo.

Vivimos una vida salpicada todo el tiempo por continuos miedos.

Vivir con miedo es una miseria. Mayor aún que la de aquellas personas que tienen que urgar entre las basuras para encontrar un poco de comida.

El miedo que podemos sentir conscientemente no es más que la punta del iceberg. El miedo accesible a nuestra consciencia, el que podriamos sentir ahora mismo, tal vez no sea más que una pequeña parte de todo el miedo aterrador que se halla en las capas más profundas de lo inconsciente.

Otras especies de animales pueden temer a la muerte cuando se ven perseguidos por sus depredadores; les guia el instinto de superviviencia.

Es raro que nosotros sintamos ese tipo de miedo en nuestras vidas hoy en dia. Lo que tememos son las heridas a nuestra autoestima y al rechazo de los demás significativos.

Terror de hacerlo mal, de que podamos fallar o de que no seamos capaces de cumplir. Temor al reproche de los seres queridos y no tan queridos. Pánico a que nos señalen por una falta, a la condena de nuestros enemigos y sobre todo...¡ de no tener razón !

Pero...¿quién está tan amenazado?

El concepto de nosotros mismos, nuestra autoimagen, la idea que tenemos de quienes somos.

Pero...¿quienes somos?

Creemos que somos la idea de nuestro cuerpo, nuestro nombre, nuestra historia y nuestra identidad, el "Yo como objeto", pero en lo más profundo somos, sobre todo, un "Yo como agente", insondable y un "Yo como consciencia plena", un espíritu que aspira al amor, poder y libertad infinitos.

Todos somos el mismo soplo que aspira al todo; todos estamos conectados y formamos una unidad mayor; unidad a la que podemos llamarle "Nosotros como espíritu", el mar donde se disuelven todos los incontables "Yo como consciencia plena", los cuales vendrian a ser como olas o efímeros remolinos de espuma.

Pues bien señores ¡ será esa unidad que nos abarca a todos quien tendrá que ser juzgada; salvada o condenada !

2 comentarios:

stella dijo...

Así es, todos estamos conectados y todos formamos un todo, si comprendieramos eso, no habría que pedir justicia porque vendria por si sola
Un abrazo y un enorme placer leerte
Stella

Rafael San Andrés dijo...

Gracias por tu visita y tus palabras, stella.

"La justicia vendria por sí sola..."(buena conclusión).

Un abrazo

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