jueves, 9 de septiembre de 2010

Diamante en bruto



Todos y cada uno de nosotros somos un diamante en bruto.

Sí, amigos. La vida es un martillo que nos va puliendo. Nos golpea para que aprendamos y pasemos a una fase posterior de mayor perfección.

Nuestra visión de la vida se va perfeccionando a base de conmociones.

Nos topamos una y otra vez con los límites de nuestra comprensión. Los desafios son retos a nuestra capacidad de ver las cosas con mayor acierto.

Nuestro errores, frustraciones, disgustos, traumas, fracasos, no son más que indicaciones de que debemos captar y aceptar la vida tal y como es; a nosotros mismos tal y como somos; y a los demás tal y como son.

Si a lo largo de la vida no nos vamos haciendo más sabios, estamos perdiendo el tiempo. Tal vez sea esa la única manera de perder el tiempo. Yo no veo otra.

La sabiduria consiste en ver las cosas, la vida y a los demás con mayor claridad. Nuestra miopia de la realidad se va corrigiendo con cada tropiezo, con cada dolor.

Al final somos piedras preciosas bien pulidas o "desperdicios".

En todo caso, un nucleo de belleza está presente, se actualice o no.

La idea de la reencarnación tal vez se base en el deseo de poder disfrutar de otra oportunidad para mejorar, para conseguir lo que tal vez no pudimos en toda una vida:

Hacer que brille la joya que todos llevamos dentro en nuestro interior.


2 comentarios:

El Gaucho Santillán dijo...

El problema, es si te educaron "estoico".

Un epicùreo, siempre se consudera gema.

Un estoico, siempre se ve como un desperdicio.

Y no crees lo que te dicen los demàs.

Un abrazo.

Carlos Ignacio dijo...

Una vez más tu presencia llena este blog, Gaucho Santillán.

Estoy muy orgulloso de tu prencia, poco pero...¡bueno!

Un abrazo

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