
Despierta, alma dormida, y habla. No lo dejes de hacer nunca. Bastante silencio habrá después de la muerte.
Pero, por ahora, deja que fluya ese mundo interior, que se convierta en grito, que despierte otras conciencias, que se produzca una vez más ese milagro de la conexión.
No existe el vacio; si se comparte, un vacio expresado deja de serlo en el mismo momento en que es verbalizado.
Cada uno está en su isla, pero hay otras islas más allá, y lo sabemos porque, a veces, tenemos los ánimos suficientes y hacemos el esfuerzo de recorrer su distancia en la canoa.
Otras veces los ánimos no nos acompañan y ni usamos la canoa ni vemos otras islas pero, las veamos o no, siempre están ahi.
Una vez alguien me insinuó que yo era blando y yo le repliqué con las palabras de Ovidio:
"¿Qué cosa más dura que la piedra? ¿Qué más blando que el agua? Pues el agua blanda cava la dura piedra"






