jueves, 10 de julio de 2014

Resistencia a la madurez y al progreso espiritual



Nos encontramos con una gran resistencia a renunciar a las muletas que nos ha proporcionado siempre el ego y tenemos miedo a caernos sin ellas y no saber cómo solucionar los problemas.

Así que no sólo es cuestión de creer en la presencia, sino de dejar de creer en los condicionamientos de la mente que han estado funcionando desde la infancia.

La identificación con la mente da lugar a dudas, o falta de fe, en los efectos positivos de la presencia y al miedo de que si olvidamos los viejos condicionamientos nos irá peor.

Necesitamos tener confianza en las grandes potencialidades de vivir en una total presencia y sentir quienes somos de verdad.

Sin embargo, aún habiendo ganado la confianza suficiente, la vida siempre nos presenta desafios que ponen a aquella a prueba y, en todo caso, cualquier avance en el proceso de crecimiento en presencia o de madurez, como decia Karen Horney, suele seguirse de repercusiones o retrocesos en los que se reacciona con autodesdén, autoodio, confusión y desesperación, productos de un ego, o yo ideal, que lucha por sobrevivir.

Las repercusiones o retrocesos son el resultado del conflicto interior humano más profundo. Es un conflicto entre las dos tendencias centrales opuestas, conflicto similar al de las bridas de un caballo que tiran en sentido contrario; la identificación con los diferentes aspectos del ego o "yo como objeto" tira en dirección opuesta a una identificación con lo único real, el yo verdadero, el "yo como experiencia"

domingo, 6 de julio de 2014

Reflexión inútil...¿o no?


Si el vivir plenamente el momento presente tiene todas esas grandes ventajas, ¿por qué no lo vivimos más a menudo?

¿La causa podría ser porque somos, en realidad, esclavos de los automatismos condicionados de nuestro cerebro, automatismos condicionados bien por nuestra historia personal y/o por la mente colectiva social?

¿Porque seríamos adictos a algún tipo de estímulo proporcionado por la ensoñación, tal como lo explica Eli Somer?

¿Podría ser, como dijo Sigmund Freud, porque escapamos del "león" arrojándonos al "precipicio" que se halla a nuestras espaldas?

¿Se trata, más bien, como explicaba Karen Horney, de un "pacto con el diablo" en el que le venderíamos el alma (yo como experiencia) a cambio de pensamientos, fantasías e imaginaciones capaces de darnos una identidad ideal para compensar la angustia básica?

¿O es como opina Eckhar Tolle un estadio de la evolución humana, la cual ha requerido que el ser humano, hasta ahora, haya funcionado identificándose con su "yo como objeto", o ego, para pasar de oruga a mariposa y descansar, al final, como mariposa, en su trascendente identificación con el Ser o "yo como experiencia"?

Quién sabe, igual se trata de que aún nos seguimos creyendo el cuento que la serpiente les contó a nuestros primeros padres, Adán y Eva; sí, esa historia de que si uno prueba el fruto del árbol del bien y del mal, y empieza a juzgar, se hace igual a Dios.

El gran engaño de la serpiente fue hacerles creer que no eran parte de Dios y que, para llegar a serlo, deberían llegar a conseguir algún tipo de logro. Tal vez en algún momento de la infancia llegamos a creer lo mismo y lo vamos pasando de generación en generación.

https://www.youtube.com/watch?v=cmiJgrdDJb8

miércoles, 2 de julio de 2014

¿Cuál es el mayor aliciente de vivir plenamente el momento presente?


Sentir la consciencia libre y espaciosa que somos y conectar así con la paz que trae consigo el vivir la única realidad de la que podemos estar seguros; esto nos llena de poder personal.

Además, entre otras cosas, podemos testificar, en su caso, que las emociones negativas fluyen con facilidad, sin dejar huella, cuando somos capaces de mantenernos presentes ante ellas.

Aunque el Universo no pudiera realizar una gran obra a través de nosotros, siempre le podríamos honrar con nuestra presencia; presencia que lo trae a la existencia; ¿qué mayor obra que ésa?

https://www.youtube.com/watch?v=hX-hwFtAcOw

sábado, 28 de junio de 2014

Si tu pensamiento te dice que no tienes derecho a vivir, mátalo


Puedes identificarte bien con tu pensamiento ("yo como objeto") o bien con la consciencia espaciosa ("yo como experiencia"); si el pensamiento te dice, en lo más profundo, que no tienes derecho a vivir ¿quién querría en esas condiciones identificarse con el pensamiento, es decir, con la propia autoimagen, historia y autoconcepto? ¿qué más tienes que rastrear en todo eso? ¿qué más tienes que buscar en tu mente?

Querer resolver el problema de la mente con la mente, es como querer apagar un fuego en el monte enviando un escuadrón de pirómanos. Los pirómanos sólo servirían para informar de que hay un fuego en el monte.

miércoles, 25 de junio de 2014

No te resistas y conecta con el poder del Universo

El displacer o disforia, bien sea por miedo, ansiedad, culpa, ira, hostilidad, tristeza, desesperación o soledad, puede provocar una fijación de tu consciencia hacia esos sentimientos o emociones, pero la reacción de aversión hacia todo ello tiene mayor poder aún de dejarla bloqueda.

El ego es como un demonio que tenemos metido en el cuerpo. El ego es la rebelión ante la verdad de lo que es o, dicho de otra forma, su negación; es la aversión a la disforia del presente.

Cuando estés bajo una gran ansiedad no te olvides de reconectar con tu yo verdadero. Nada real puede ser amenazado. La rendición, o sea, dejar de reaccionar o resistirse, abre las puertas a tu presencia y tu presencia es tu verdadera identidad, tu espíritu, tu "Yo como consciencia plena".

No te defiendas y acepta lo que ocurra en cada instante, porque nada tiene mayor poder que tu espíritu; éste es lo único real y está conectado con el poder del Universo.


miércoles, 18 de junio de 2014

El espejo


Lo que vemos en el espejo es una imagen reflejada; no somos nosotros lo que estamos viendo ahí; nosotros somos la consciencia sin forma, testigo del presente, que ve el citado reflejo como una partecita más del campo de las percepciones sensoriales, las cuales arraigan en la sensación interior, sin forma, del propio cuerpo.

Miramos lo que podemos ver de este cuerpo pegado a nosotros y nos damos cuenta de que no es más que un ente más del mundo. Nosotros somos la conscienca que percibe todo, incluso las partes que podemos ver directamente, en un momento dado, del cuerpo que hemos estado creyendo ser desde que nos fijamos en el refejo de un espejo.

La autoimagen, formada por nuestra mente, es similar a la imagen reflejada por el espejo, una partecita ilusoria del campo perceptivo de la consciencia incondicionada, la cual es la esencia de nosotros mismos, aquello que hace que formemos una unidad transpersonal.

Lo que solemos percibir de los demás es también una imagen que nos hacemos de ellos, pasando por alto su ser más profundo, el cual, lo mismo que nosotros, es el infinito campo de consciencia, la quietud en la que asientan o aparecen las formas e imágenes de este mundo.

Lo observado cuando alguien mira su imagen en el espejo, con la que se identifica, se aplicaría a todos aquellos aspectos de la vida del individuo en los que se queda fijada su mente por identificación con los mismos.

La inercia de sentir la propia autoimagen y la imagen que los demás se hacen de nosotros dificulta el estado prolongado de despertar.

Uno puede despertar cuando deja de identificarse con la imagen que ve en el espejo (incluso cuando deja de identificarse con el cuerpo del "yo como agente"o ente que somos, el cual es una parte más del mundo que se presenta ante la consciencia espaciosa o "yo como experiencia")

En realidad el espejo no puede reflejar lo más profundo de nosotros, nuestra verdadera identidad; la consciencia no condicionada. El espejo no puede reflejar algo que no tiene límites.

domingo, 25 de mayo de 2014

Psicoterapia y espiritualidad



Practicamente todos los modelos de las diferentes corrientes de psicoterapia, sobre lo que es patológico, son modelos de cómo los individuos se relacionan disfuncionalmente con ellos mismos cuando se enfrentan con problemas en su vida, tales como obstáculos, dolor, derrotas, frustraciónes y experiencias disfóricas.

El trabajo con una autocrítica interna severa sería común a todo tipo de psicoterapia.

No es la presencia de problemas la cuestión, sino cómo uno se relaciona con ellos. Los individuos pueden tener una relación productiva con ellos mismos sobre su propia ansiedad, depresión, frustración o estreses vitales.

Tal vez la reacción más improductiva sea la reacción defensiva. La gente reacciona defensivamente cuando se siente amenazada y es probable que se sienta amenazada cuando se siente incapaz de manejar una situación problemática.

La aceptación de una situación difícil, problemática, e incluso "inaceptable" permite centrarse en lo que es posible y modificable, en vez de hacerlo, exclusivamente, en los aspectos peligrosos o amenazantes, reales o imaginados.

Por lo tanto la psicoterapia no tiene que hacer desaparecer la depresión y la ansiedad para ser efectiva.

La adopción de una aproximación eficaz a los problemas incluye, estar con la situación en vez de evitarla, relacionarse constructivamente con el desaliento, y si es posible, alterar flexiblemente las estrategias de afrontamiento.

Se trataría, por tanto, de mantener una intensa presencia frente a los desafios de la vida, en vez de aferrarse a pensamientos o comportamientos defensivos y de autoprotección.

Una clara autoobsevación del diálogo interno negativo, identificándose uno con la consciencia que observa, sería suficiente desde un punto de vista espiritual.

Que disfruten de esta música tan entrañable

http://www.youtube.com/watch?v=0uc01ASDJT8
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