Recuerdo que en mis primeros años de Universidad, decidí aprovechar un poco más el tiempo y me matriculé en la Facultad de Sociologia hambriento de ciertos conocimientos que la carrera que estaba cursando no me proporcionaba.
En fin, el caso es que sólo asistí a los primeros cursos, hay que ver lo optimista que yo me sentia respecto a mis capacidades académicas...
Pues verán ustedes, en aquellos años se hablaba en Sociología de la futura sociedad del ocio; la sociedad del ocio se nos echaba encima de un momento a otro.
No sé qué es lo que pasó con aquellas ideas; parece que han desaparecido del mapa y lo que ahora toca, vamos, lo que siempre tocó, es trabajar y trabajar.
¿No podemos darle un poco de prestigio al dolce far niente?
No nos hace sufrir ganar poco, lo que nos duele es que otros ganen más, y así no hay manera de que nos vayamos acostumbrando a no hacer nada; con poco dinero, sí, pero entregados al ocio, como se decia en aquellos tiempos.
¿No sabian que todo aquello que nos hace felices es gratis?
Venga, hombre, estamos enfermos de codicia; no sólo es la crisis, es nuestra naturaleza insaciable y codiciosa.
¿Se muere alguien de hambre en España? ¿no?
Pues en otras zonas del mundo sí, oigan.
Hacen falta medidas, sí, pero medidas más profundas que nos saquen de la sempiterna naturaleza humana que arrastramos desde la expulsión del Paraiso.
Y todo esto no quita para reconocer y respetar el dolor de todas aquellas personas que se están enfrentando a cambios sociales, económicos y personales; pérdidas, desorientación, desesperación...
Tal vez debamos reconocer que los abusos, injusticia, corrupción etc es una cuestión más bien estructural que personal.
No, señores, no me lo interpreten con frivolidad.
Es sólo una reflexión que creo que merece la pena.
lunes, 20 de febrero de 2012
miércoles, 8 de febrero de 2012
Nada puede quebrar el espíritu
Asi, deslizándonos a lo largo del día.
Entre disgusto y placer, sueño y despertar...
Temores e ilusiones tropezándose entre sí.
Un vacio omnipresente tartándo de negarse así mismo.
Cuánta energia, esfuerzo y empeño neuronal para taparlo.
¿Problemas? pues claro; no son tiempos de negar el caos y oscuridad que se extienden por el mundo.
Pero todos sabemos que ahí, muy dentro en el pecho, llevamos una llama sempiterna.
Llama también olvidada, negada y maltratada
Lo vanal intenta despojarnos de la única verdad.
Una verdad que palpita tanto en tiempos de crisis como de abundancia.
Nada puede despojarnos de la libertad; por mucho que construyan campos de concentración.
Tal vez esté a punto de decir una barbaridad, pero...¿no se han dado cuenta? esas figuras depauperadas, esqueléticas, más cerca de la muerte que de la vida de todas esas figuras de los campos de concentración nazi irradian una paz y una sabiduria muy superior a esas estúpidas expresiones de autocomplacencia, prepotencia y gravedad de los responsables de tanta atrocidad.
No tener nada...tal vez sea eso lo que vengamos necesitando. Nada donde poner nuestra vanidad, orgullo, prepotencia e ilusión de ser algo sólido e importante.
¿He dicho nada? de eso nada, somos en todo caso lo más importante; el espíritu; lo que somos.
Entre disgusto y placer, sueño y despertar...
Temores e ilusiones tropezándose entre sí.
Un vacio omnipresente tartándo de negarse así mismo.
Cuánta energia, esfuerzo y empeño neuronal para taparlo.
¿Problemas? pues claro; no son tiempos de negar el caos y oscuridad que se extienden por el mundo.
Pero todos sabemos que ahí, muy dentro en el pecho, llevamos una llama sempiterna.
Llama también olvidada, negada y maltratada
Lo vanal intenta despojarnos de la única verdad.
Una verdad que palpita tanto en tiempos de crisis como de abundancia.
Nada puede despojarnos de la libertad; por mucho que construyan campos de concentración.
Tal vez esté a punto de decir una barbaridad, pero...¿no se han dado cuenta? esas figuras depauperadas, esqueléticas, más cerca de la muerte que de la vida de todas esas figuras de los campos de concentración nazi irradian una paz y una sabiduria muy superior a esas estúpidas expresiones de autocomplacencia, prepotencia y gravedad de los responsables de tanta atrocidad.
No tener nada...tal vez sea eso lo que vengamos necesitando. Nada donde poner nuestra vanidad, orgullo, prepotencia e ilusión de ser algo sólido e importante.
¿He dicho nada? de eso nada, somos en todo caso lo más importante; el espíritu; lo que somos.
martes, 6 de diciembre de 2011
Cita
El peor sentimiento no es estar solo. Es ser olvidado por alguien que tu nunca vas a olvidar.
Desconocido
Desconocido
jueves, 15 de septiembre de 2011
viernes, 2 de septiembre de 2011
Cita
"Estar solo es pensar en que existe la soledad, si olvidas la soledad, entonces no estás solo"
Desconocido
Desconocido
domingo, 10 de julio de 2011
Hacer del "Yo como experiencia" nuestro centro de gravedad
Todos somos tozudos como una mula a la hora de defender nuestra identidad.
No es tan fácil desprenderse de ella, NI AUNQUE QUERAMOS.
El caso es que muchos ya estamos hartos de sufrir debido a nuestra identidad y tenemos que luchar para desprendernos de ella.
Mientras uno no sufra lo suficiente, no sólo no hará nada para cambiar su identidad sino que la defenderá con uñas y dientes; es cuestión de vida o muerte.
Pero cuando la identidad que arrastramos nos trae más muerte que vida, el cambiarla también se convierte en una cuestión de vida o muerte.
La clave tal vez no sea cambiar de un "yo como objeto" a otro; la clave consistiría en descansar o depositar nuestro centro de gravedad en el "yo como experiencia".
No es tan fácil desprenderse de ella, NI AUNQUE QUERAMOS.
El caso es que muchos ya estamos hartos de sufrir debido a nuestra identidad y tenemos que luchar para desprendernos de ella.
Mientras uno no sufra lo suficiente, no sólo no hará nada para cambiar su identidad sino que la defenderá con uñas y dientes; es cuestión de vida o muerte.
Pero cuando la identidad que arrastramos nos trae más muerte que vida, el cambiarla también se convierte en una cuestión de vida o muerte.
La clave tal vez no sea cambiar de un "yo como objeto" a otro; la clave consistiría en descansar o depositar nuestro centro de gravedad en el "yo como experiencia".
viernes, 3 de junio de 2011
Deseos de venganza y Espíritu
Estamos acostumbrados a pensar que el Espíritu es algo puro y siempre bueno, pero en realidad puede verse muy seriamente contaminado.
Tal y como yo defino el Espíritu en el concepto de "Yo como agente", esto es, los deseos de amor, poder y libertad infinitos, todo lo cual influiría en la biografia de cada cual, nos mostraría un panorama muy bueno o muy malo desde el punto de vista ético, dependiendo del sentido que tomaran los comportamientos puestos en acción por dichos deseos.
A esto hay que añadir que más allá de que los deseos de poder y libertad infinitos pudieran ser motivo de comportamientos negativos, tenemos que considerar una fuente de deseos que también se hallarian en el corazón del "Yo como agente"; me refiero a los deseos de venganza, fuente de felicidad que puede mover o contaminar muy seriamente al Espíritu.
Asi que los deseos de control absoluto sobre los demás junto con los deseos de venganza vendrian a ser la suciedad del Espíritu, y cuando un espíritu tal forma parte de líderes con poderes dictatoriales, el planeta corre peligro.
Tal y como yo defino el Espíritu en el concepto de "Yo como agente", esto es, los deseos de amor, poder y libertad infinitos, todo lo cual influiría en la biografia de cada cual, nos mostraría un panorama muy bueno o muy malo desde el punto de vista ético, dependiendo del sentido que tomaran los comportamientos puestos en acción por dichos deseos.
A esto hay que añadir que más allá de que los deseos de poder y libertad infinitos pudieran ser motivo de comportamientos negativos, tenemos que considerar una fuente de deseos que también se hallarian en el corazón del "Yo como agente"; me refiero a los deseos de venganza, fuente de felicidad que puede mover o contaminar muy seriamente al Espíritu.
Asi que los deseos de control absoluto sobre los demás junto con los deseos de venganza vendrian a ser la suciedad del Espíritu, y cuando un espíritu tal forma parte de líderes con poderes dictatoriales, el planeta corre peligro.
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